
El tiempo se pliega en líneas y sombras, un vaivén de recuerdos que el viento arrastra. Un rostro emerge y se disuelve, como la tierra que duerme y despierta. El caballo, el perro, el hombre: figuras que no están del todo aquí ni del todo allá, atrapadas en el susurro de la cosecha y la espera de la lluvia.
Los colores arden como un sol antiguo, las formas se entrelazan en un ciclo infinito. ¿Es un instante o una memoria? ¿Un regreso o una despedida? El campo calla, pero nunca olvida.
Ilustración editorial, Caquetá Col. 2025


